Saber pescar en un océano de información

    En la era digital actual, el concepto de Entorno Personal de Aprendizaje ha cobrado una relevancia significativa. Un PLE no es simplemente una colección de recursos utilizables, sino que más bien se trata de  un enfoque  que permite a los individuos gestionar y dirigir su propio proceso personal de aprendizaje. Es un enfoque que se centra principalmente en la personalización y la flexibilidad, permitiendo que el hecho de aprender se amolde a la particularidad de cada persona. A lo largo de la Historia, el aprendizaje ha sido un proceso con sus estructuras y dirigido por comunidades e instituciones de la educación. No obstante, con el avance de la tecnología y el ridículamente sencillo acceso a una cantidad masiva de información en línea, el aprendizaje se ha transformado en una actividad más "a cargo" de cada uno. Los PLE representan de modo claro el efecto de esta evolución, permitiendo a los individuos tomar el control de su educación y aprender de manera constante.

Entrando en materia, un PLE está compuesto por diversas fuentes de información las que destacamos libros, artículos, ensayos, videos, los ahora "de moda" podcasts e infinidad de cursos en línea que proporcionan contenido actualizado. Además, las herramientas de gestión como apps y webs que ayudan a organizar, almacenar y recuperar información, juegan un papel crucial en este proceso autodirigido. Las redes sociales y profesionales también son componentes esenciales, ya que permiten conexiones con otros individuos para colaborar y compartir conocimientos. Finalmente, los entornos de aprendizaje formales e informales, como experiencias prácticas, proyectos personales y actividades, complementan el aprendizaje formal. Por ejemplo, una persona interesada en la biología puede seguir cursos en línea, leer blogs especializados, participar en comunidades de biólogos y trabajar en proyectos personales para aplicar la teoría.

El PLE fomenta la autonomía en el aprendizaje. Al tener el control sobre qué, cómo y cuándo aprender, los individuos desarrollan habilidades de auto-regulación y auto-motivación. Esta autonomía no solo mejora la retención del conocimiento, sino que también promueve un aprendizaje más significativo para cada individuo. Los estudiantes se convierten en aprendices activos puesto que, a diferencia de la pasividad tradicional, son capaces de identificar sus propias necesidades y buscar los recursos por sí mismo sin entender de programaciones. Por otro lado, este estilo de aprendizaje también abre un mundo de oportunidades. Permite el acceso a una educación de calidad sin las restricciones geográficas y temporales de los métodos tradicionales. Los individuos pueden aprender a su propio ritmo, explorar ciertos intereses y desarrollar nuevas habilidades que son directamente aplicables en su vida diaria.

Aunque este tipo de aprendizaje ofrece numerosas ventajas, también presentan ciertas complicaciones. La abundancia de información en línea puede ser abrumadora, y los individuos deben desarrollar habilidades críticas para evaluar la calidad y relevancia de los recursos disponibles. Mucha de la información rara vez se convierte en conocimiento aplicable al día a día y pasa por nuestras mentes de forma fugaz. Además, la autodisciplina y la gestión del tiempo son esenciales para mantener un aprendizaje continuo y efectivo. El aprendiz activo ha de tener una fuerza de voluntad de grandes magnitudes para no rendirse tras el primer bache. El Entorno Personal de Aprendizaje representa un cambio paradigmático en la forma en que entendemos y abordamos la educación. Al soltarle la cuerda a los individuos para que tomen el control de su propio aprendizaje, los PLE promueven una educación más arbitraria. 

En un mundo en constante cambio, la capacidad de aprender de manera flexible y adaptativa es más importante que nunca, pero requiere de una orientación para no acabar naufragando en un océano de información que a menudo se contradice. Bajo mi punto de vista, los PLE son herramientas geniales de complementación para el alumno curioso que siempre tiene hambre de sabiduría, pero nunca un sustituto de la educación como la entendemos institucionalmente. Es necesaria, como he dejado caer anteriormente, una base que nos sirva de brújula para saber seleccionar la información útil, relevante y objetiva del resto de contenido. Hoy más que nunca el espíritu crítico es necesario, sobre todo en estos nuevos Entornos Personales de Aprendizaje.


-José Blanes Benimeli-

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